La figura de Aspasia continúa siendo un enigma en la actualidad, pero algunas dudas sobre su personalidad se han ido despejando al admitirse que las diferentes hipótesis no eran excluyentes entre sí. Sarah Pomeroy, autora de «Diosas, prostitutas, esposas y esclavas» nos habla en su obra de las aptitudes de las hetairas para ser así definidas. Se entrenaban «en las artes de la danza y de la música, así como en la retórica», podían «mantener conversaciones con los principales políticos y aristócratas sobre la filosofía, la política y la actualidad».
Procedente de Mileto, ciudad de Tales y del florecimiento filosófico, literario y científico, Aspasia alcanzó un nivel de formación inusual, no solo entre las mujeres de la época sino entre los hombres más reputados e influyentes de Atenas. Platón, en su Menéxeno, daba voz a Sócrates para decir que había sido alumno de Aspasia, de la que aprendió la retórica, y recordaba que su amado Pericles también fue su discípulo.
…tengo por maestra a una mujer muy experta en la retórica, que precisamente ha formado a muchos otros excelentes oradores y a uno en particular, que sobresale entre los de Grecia, Pericles, hijo de Jantipo.
Platón (Menéxeno)
José Garnelo la representa velada, en un momento íntimo con Pericles, en el que el gran estadista griego prepara, con su maestra, la famosa «Oración Fúnebre» que pronunció en el transcurso de la Guerra del Peloponeso. Nunca lo sabremos pero, ante la composición de Garnelo, podemos imaginar a Aspasia indicando a Pericles cuáles debían ser las palabras que dedicó, en su discurso, a las mujeres atenienses.
«…acerca de las virtudes propias de la mujer, lo resumiré todo en un breve consejo: grande será su gloria si no desmerecen su condición natural de mujeres y si consiguen que su nombre ande lo menos posible en boca de los hombres, ya sea en elogios o críticas«.
Pericles (Oración Fúnebre)
Según Pascal Szidon, Jefe de Proyectos de la Direction de la Culture de France Télévisions, que dedicó un reportaje a la figura de Aspasia en diez obras, las representaciones de Aspasia en la pintura decimonónica son casi exclusivas de los artistas franceses, Garnelo constituye una excepción, no solo por ser español, sino por su forma de representar a la pareja helena en “Aspasia y Pericles”. Es una escena en la que Aspasia instruye a Pericles en la retórica, nada habitual en los artistas franceses, que siempre la representan en segundo plano, con Sócrates, Pericles o en el taller de Fidias. En el citado reportaje aparece la delicada obra de Garnelo entre autores de la talla de Delacroix, Alma Tadema, Gérôme, Corneille…
Armand D’Angour, profesor asociado de Clásicos de la Universidad de Oxford y autor de “Sócrates enamorado”, asegura en sus investigaciones que el filósofo griego obtuvo de Aspasia la inspiración para sus originales ideas sobre la verdad, el amor, la justicia, el coraje y el conocimiento. Si Sócrates es considerado por todos el padre de la tradición filosófica europea, Aspasia es una de esas muchas mujeres cuya figura debe ser reconsiderada y ocupar el lugar que le corresponde en la historia.
Garnelo, el pintor más culto de su época según el historiador Sánchez Cantón, conocía bien la personalidad de Aspasia y la muestra en un plano dignamente superior al de Pericles. Es habitual en la obra de Garnelo esa concesión de protagonismo a sus personajes femeninos; “Veturia y Coriolano” y “Cornelia, madre de los Graco” son claros ejemplos de ello.
Este vídeo es un pequeño acercamiento al lienzo «Aspasia y Pericles» del Museo Garnelo. Agradecemos a María Paz Torres haber prestado su cálida voz para describir esta obra maestra, de primorosa y sutil pincelada.